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Alergia en la conducción

octubre 26, 2016 | | María Garnacho

Conducir con alergia

Una persona con alergia asume un gran riesgo a la hora de sentarse a los mandos de un coche. Especialmente en ésta época del año en la que los picores y estornudos se agravan con las alergias por la primavera y el aumento del polen en el aire. Durante un estornudo, una persona con alergia a 90 Km/h recorrería una distancia superior a la de un campo de fútbol reduciendo considerablemente su capacidad de reacción.

 El aumento del nivel de polen en el aire, sumado al incremento de temperaturas y por tanto de la sequedad en el ambiente y en especial dentro del coche, son factores que pueden ser determinantes a la hora de sufrir un accidente de tráfico en caso de que el conductor padezca alergia.

Alergia: un riesgo en la conducción

Durante el tiempo de un estornudo, que generalmente suele ser entre 5 y 10 segundos, un conductor a 90Km/H puede recorrer la distancia equivalente a algo más de un campo de fútbol. En términos llanos sería cruzar de portería a portería el Bernabéu o el Calderón a esa velocidad y con los ojos cerrados.

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Además, la propia medicación específica para éste tipo de problemas puede ser otro agravante a la hora de conducir. Los antihistamínicos generan una gran somnolencia en el conductor. Esto agrava el riesgo de que éste se quede dormido al volante.

Recomendaciones alergia y coche

Las recomendaciones para evitar éste tipo de problemas con las alergias son las siguientes. Limpiar el coche con frecuencia, instalar y mantener limpios los filtros HEPA del vehículo (retienen partículas y pólenes). Utilizar gafas de sol para evitar la alergia, no llevar las ventanillas abiertas. Evitar el amanecer y el crepúsculo, no tomar alcohol durante el tratamiento médico contra la alergia y no viajar justo al comienzo del mismo.

La alergia, también llamada reacción de hipersensibilidad, es una respuesta exagerada del sistema inmunológico (las defensas de nuestro organismo). Cuando este entra en contacto con determinadas sustancias, llamadas alérgenos. Su aparición se recrudece en primavera, porque uno de los grupos de alérgenos más frecuentes son los pólenes. Estos son unas células reproductoras de las plantas que proliferan durante esta estación.

Otros agentes alérgenos son los hongos ambientales, los ácaros de polvo y los epitelios de algunos animales. Como los perros, gatos, caballos y roedores. También pueden generar reacciones alérgicas determinados alimentos o fármacos y la picadura de insectos como abejas o avispas.

Además, la página web de la Sociedad Española de Aerobiología (www.polenes.com) le permitirá conocer en cada momento los niveles de concentración del polen en el aire para evitar problemas